@Julia Muñoz García
«La literatura es la libertad.»
Susan Sontag.
Escribo para huir del ruido, frenar el vértigo del mundo y encontrar la calma para pensar.
Desde siempre supe que las palabras serían mi camino. La escritura no es solo lo que hago, es lo que soy.
Trabajo como periodista, he tocado (casi) todos los géneros y temas, he colaborado con numerosas editoriales y me he especializado en divulgar historia, sobre todo historia de las mujeres. Hasta ahora, he publicado diez libros de no ficción, varios relatos y una novela. En cada uno de ellos intento entender mejor a los demás y a mí misma, porque ni el pasado ni el presente lo forjan las grandes personalidades, sino los personajes anónimos.
Gracias a mis escritos, he explorado las calles del Londres victoriano para entender las historias de Sherlock Holmes y me he sumergido en las vidas de un montón de mujeres que consiguieron cosas increíbles; algunas de ellas conocidas, la mayoría, no. He desvelado las hazañas de las que arriesgaron su vida convirtiéndose en espías; de las que se vistieron de hombre y huyeron de los corsés y prohibiciones de su tiempo para ser más libres; de las que se atrevieron a desafiar a toda una Revolución Francesa que les prometió la igualdad para arrebatársela antes de concedérsela…
Tras años de escribir ensayos y biografías, por fin encontré en la realidad algo que quería contar en la ficción. Así que dejé volar mi imaginación sin desanclarme del todo de la historia. En ¿Quién ha matado a Agatha Christie?, mi primera novela (que no última), recreo el mayor misterio de la vida de la célebre novelista: su desaparición durante once días de 1926 sin que hasta ahora se sepa qué pasó. ¿Y si estuviese investigando en secreto el caso de un asesino en serie?
El libro es, en parte, un homenaje a las historias que desataron mi pasión por la novela negra en la adolescencia. Y me ha servido para hablar de la realidad social de la Inglaterra de entonces, con sus luces y sus sombras. Los hoteles señoriales y los salones de té contrastan con los pubs de mala muerte y los complejos mineros.
Creía que la realidad supera la ficción… tal vez no siempre.